A sus 33 años, Kelley Mack, actriz conocida por su papel de Addy, en The Walking Dead, falleció el sábado, tras luchar contra un glioma del sistema nervioso central.
Mack, que también tuvo papeles en Chicago Med y 9-1-1, murió mientras estaba acompañada por su madre, Kristen, y su tía, Karen. La noticia fue confirmada por su hermana Kathryn Mack, este martes 5 de agosto, a través de la cuenta oficial de Instagram de la actriz.
“Con una tristeza indeleble, anunciamos el fallecimiento de nuestra querida Kelley. Una luz brillante y ferviente ha pasado al más allá, hacia donde todos eventualmente debemos ir”, informó.
“Kelley ya se ha manifestado ante muchos de sus seres queridos en forma de mariposas. Será extrañada por muchos de una manera tan profunda que las palabras no pueden describirlo”, añade el mensaje.
La actriz padeció un glioma del sistema nervioso central, una forma de tumor cerebral que comienza en el cerebro o la médula espinal y que, a medida que crece, puede afectar funciones neurológicas esenciales.
De acuerdo con su obituario en Instagram, la actriz enfrentó la enfermedad con entereza y una actitud valiente, algo que su familia no dejó de destacar.
